Si tu marca es de una sola tinta, el grabado láser casi siempre
gana: es más sobrio, envejece mejor y no hay forma de estropearlo. Es la opción
de las empresas que regalan la botella para que dure años.
Si tu logotipo tiene varios colores, un degradado o una ilustración, la
impresión DTF es la única que lo reproduce fielmente.
Convertir un logo a una tinta funciona a veces, pero no siempre.
Si no lo tienes claro, mándanos el archivo y te decimos qué haríamos nosotros.
Y te lo enseñamos en las dos.
Por qué el láser se queda en 33 mm
La botella es un cilindro, y el láser enfoca en un plano. Fuera de una franja de
33 mm medidos sobre la curva el haz pierde el foco y la
marca sale sucia. No es una norma nuestra: es óptica.
Ese tope de 33 mm se aplica siempre a lo que rodea la botella. En
horizontal es el ancho del texto entero: cuantas más letras, más pequeña sale
cada una, y por debajo de 3,5 mm de alto el láser ya no la dibuja. Por eso, de
la quinta letra en adelante, te recomendamos que el texto se gire un cuarto de
vuelta y suba por el eje recto de la botella, como el lomo de un
libro: las letras van tumbadas, no una encima de otra, y se lee de abajo
arriba. Girando la botella en la mano se lee normal, de izquierda a derecha. Así lo
que cruza la curva es solo la altura de cada letra, y el largo corre por donde no hay
límite de foco. El nombre va al pie, a 20 mm de la base. No hay grabado
rotativo: no es una decisión de diseño, es óptica.