Si tu marca es de una sola tinta, el grabado láser casi siempre
gana: es más sobrio, envejece mejor y no hay forma de estropearlo. Es la opción
de las empresas que regalan la botella para que dure años.
Si tu logotipo tiene varios colores, un degradado o una ilustración, la
impresión DTF es la única que lo reproduce fielmente.
Convertir un logo a una tinta funciona a veces, pero no siempre.
Si no lo tienes claro, mándanos el archivo y te decimos qué haríamos nosotros.
Y te lo enseñamos en las dos.
Por qué el láser solo llega a 4 cm
La botella es un cilindro, y el láser enfoca en un plano. Fuera de una franja de
unos 40 mm medidos sobre la curva el haz pierde el foco y la
marca sale sucia. No es una norma nuestra: es óptica.
Ese tope de 40 mm se aplica siempre al eje que rodea la botella. En
horizontal eso son cuatro letras, y no cinco más pequeñas: a la
quinta el trazo se sale de foco y la marca sale sucia. Por eso, de cinco letras
en adelante, el texto se gira un cuarto de vuelta y sube por el eje
recto de la botella, como el lomo de un libro: las letras van
tumbadas, no una encima de otra, y se lee de abajo arriba. Girando la botella en
la mano se lee normal, de izquierda a derecha. Así lo que cruza la curva es
solo la altura de cada letra, y el largo corre por donde no hay límite de
foco. No hay grabado rotativo: no es una decisión de diseño, es óptica.